08 Oct 2026

El grupo participó del WSET Educators Trip Argentina 2026 organizado por Wines of Argentina e hizo escala en Trivento para visitar nuetros viñedos, vinos y propuestas de hospitalidad.

Entre viñedos, copas y conversaciones técnicas, quince educadores certificados del Wine & Spirit Education Trust (WSET) recorrieron distintos espacios de Trivento como parte del WSET Educators Trip Argentina 2026. La iniciativa, organizada por Wines of Argentina (WOFA), reúne cada año a referentes de la enseñanza vitivinícola con el objetivo de acercarlos a las regiones productoras del país y ampliar su comprensión sobre los vinos argentinos.

 

 

La delegación estuvo integrada por profesionales provenientes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Brasil, Hong Kong y China, mercados en los que muchos de ellos forman a futuros especialistas, sommeliers y entusiastas del vino.

 

Del suelo a la copa: una mirada al origen

 

La jornada comenzó en el viñedo de Eolo, donde los visitantes recorrieron las calicatas junto a Germán Di Cesare y Gerardo López, responsables de los equipos enológico y agrícola de Trivento.

El intercambio permitió profundizar en las características de los suelos, el manejo de cada parcela y las decisiones que acompañan el desarrollo del viñedo. A través de ese recorrido, el grupo observó cómo la interpretación del terroir influye en la expresión de los vinos y en la construcción de su identidad.

 

 

Más allá de los aspectos técnicos, la visita ofreció una oportunidad para conectar el paisaje mendocino con las historias que luego llegan a las aulas, degustaciones y programas de formación de distintos mercados internacionales. 

 

Una degustación para entender el portfolio de Trivento

 

La experiencia continuó en Casa Drummond, en Luján de Cuyo, donde los educadores participaron de una degustación enfocada en distintas variedades y estilos del portfolio de la bodega.

 

 

La selección incluyó Semillon, Golden Reserve Chardonnay, Cabernet Franc y Malbec D.O.C., además de los íconos Stratus y Eolo. En este último caso, los participantes cataron cuatro de sus componentes, una instancia que dio espacio para comprender el trabajo de selección y ensamblaje que da forma al vino final.

Cada etiqueta aportó una perspectiva distinta sobre el potencial de los terruños donde la bodega tiene sus viñedos y sobre la diversidad que hoy ofrece.

 

 

Durante el recorrido por Casa Drummond, el grupo se interiorizó sobre los trabajos de restauración realizados en este lugar histórico, cuyo nuevo rol en las experiencias vinculadas a la cultura mendocina combina gastronomía y cata de vinos.

Para quienes dedican su trabajo a enseñar y comunicar el mundo del vino, recorrer los viñedos, intercambiar ideas con los equipos técnicos y degustar los vinos en su lugar de origen aporta una perspectiva difícil de replicar fuera de la región. Esa cercanía con Mendoza y sus terruños permite que el conocimiento viaje más lejos y que nuevas audiencias descubran la diversidad del vino argentino a través de quienes lo enseñan en distintos rincones del mundo.