06 Jul 2026

Trivento completó la vendimia 2026 con más de 27 millones de kilos de uva y una sanidad destacada, en un año de temperaturas moderadas, sin olas de calor, y con una maduración pausada que favoreció la expresión de cada origen.

En Mendoza, la cosecha 2026 tuvo un ritmo distinto. Sin extremos térmicos y con lluvias por encima de los registros recientes, la temporada permitió un desarrollo sostenido, sin apuros. Ese equilibrio se traduce hoy en vinos frescos, con alcohol moderado y perfiles varietales precisos.

En ese contexto, mientras la producción argentina cayó cerca de un 8% respecto al año anterior, Trivento alcanzó los volúmenes proyectados. El ingreso superó los 27 millones de kilos de uva, con sanidad sobresaliente en todas sus fincas.

 

 

Para Germán Di Césare, Chief Winemaker de Trivento, la clave estuvo en respetar los tiempos naturales de cada parcela:

“La posibilidad de que las uvas alcanzaran su punto óptimo de madurez en la planta nos dio margen para trabajar con orden en bodega, con fermentaciones precisas y foco en el perfil de cada vino.”

Regiones que definen el carácter del año

El comportamiento del clima se sostuvo en toda la región, pero cada zona aportó sus propios matices. Esa combinación es la que hoy define el perfil de la cosecha.

En Luján de Cuyo, enero y febrero frescos favorecieron una acumulación gradual de azúcares y una buena retención de acidez. Las lluvias exigieron mayor seguimiento en viñedo, aunque la cosecha llegó con uvas equilibradas, pieles sanas y gran definición aromática.

 

 

En el Valle de Uco, febrero se ubicó entre los más frescos del registro histórico, un factor clave para la calidad de los tintos.

 

Tecnología para anticipar decisiones

En una campaña marcada por condiciones poco habituales, el uso de información volvió a ser determinante. La red de estaciones meteorológicas, el monitoreo fenológico y los estudios de suelo fueron clave para la toma de decisiones agronómicas, reduciendo riesgos sanitarios y acompañando cada etapa del ciclo con mayor precisión.

Hoy, esos primeros resultados ya se perciben en bodega: vinos con frescura marcada, taninos finos y una expresión varietal definida. En las líneas de alta gama, el potencial de evolución en botella aparece como uno de los rasgos más prometedores de la cosecha.

Más allá de los números, la vendimia 2026 deja una idea clara: cuando el conocimiento del viñedo, la tecnología y los tiempos naturales se alinean, el resultado se traduce en vinos que reflejan con precisión el carácter de Mendoza.

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