03 Jul 2026

El senior editor de JamesSuckling recorrió el Valle de Uco junto a Trivento y degustó vinos de distintas regiones para analizar cómo se expresa el origen en Mendoza.

Entender un vino empieza mucho antes de probarlo en la copa y ese primer paso es el viñedo. Zekun Shuai visitó Los Chacayes, en el Valle de Uco, junto al equipo de Trivento, en torno a esa idea: observar el lugar antes de evaluar el resultado.

 

Leer el viñedo antes que el vino

Durante su recorrido, Shuai se detuvo en uno de los ejes que hoy definen el trabajo en la bodega: la parcelación del viñedo. Acompañado por Germán Di Césare y Gerardo López, siguió de cerca cómo se divide cada sector y qué criterios se utilizan para interpretar cada parcela.

 

Las calicatas marcaron el ritmo de la experiencia. En pocos metros, los cambios en la composición del suelo, el drenaje y la textura definen perfiles distintos. Esa diversidad da origen a microparcelas que luego se traducen en vinos con identidades propias.

Desde su experiencia en distintas regiones del mundo, Shuai reconoce en este nivel de detalle una de las claves para entender la evolución de Mendoza.

 

Comparar regiones y varietales en la copa

La degustación retomó esa lógica. En lugar de centrarse en etiquetas terminadas, el enfoque estuvo en detallar orígenes. Shuai probó componentes de Malbec de Los Chacayes, Paraje Altamira y Gualtallary. 

 

 

El ejercicio le permitió distinguir matices entre zonas y construir una mirada más amplia del Valle de Uco.

Los blancos también abrieron una línea de interés. Semillon y Chardonnay mostraron el potencial de estas variedades en Mendoza. Las condiciones de clima y suelo favorecen perfiles frescos y precisos, donde la acidez y la textura permiten expresar el origen con claridad. En ese contexto, los blancos amplían el mapa tradicional de la región.

 

El tiempo como herramienta de lectura

La jornada cerró con una degustación vertical de Eolo 2005, 2015 y 2024. Este tipo de cata ofrece una forma de leer decisiones a lo largo del tiempo.

Cada cosecha refleja un momento en la interpretación del mismo viñedo: desde las primeras definiciones, pasando por etapas de ajuste, hasta un presente con mayor precisión en la comprensión del origen.

Este tipo de experiencias no solo aportan información técnica. También nos permite explicar el proceso detrás de cada vino y cómo evoluciona la relación entre el lugar y quienes lo trabajamos”, explica Germán Di Césare.